Últimos chistes

Chiste de Vampiros
Dos vampiros van volando y se cruzan.
Uno le pregunta al otro:
¿Cómo te llamas?
El otro le responde:
Vampi.
¿Vampi qué?
Vampi Rito, y vos, ¿cómo te llamas?
Otto.
¿Otto qué?
Otto Vampirito.
Chiste de Vecinos
¿Puedo quedarme a dormir en tu casa?
Sí, pero tienes que hacer la cama.
Por supuesto, no hay ningún problema.
Bueno, aquí tienes clavos, madera y herramientas.
Chiste de Vecinos
Un hombre le pide ayuda a su vecino para que le ayudara a mover un sofá que se había atorado en la puerta. Uno se fue a un extremo y el otro también. Forcejearon un buen rato hasta que quedaron exhaustos, pero el sofá no se movió.
Olvídelo, jamás podremos meter esto, dijo el hombre.
El vecino lo mira con extrañeza y le pregunta:
¡Ahh! ¿Era meterlo?
Chiste de Vecinos
Unos vecinos se encuentran en la calle, y uno dice:
Yo no me puedo levantar por las mañanas.
Y el otro dice:
Yo siempre me levanto cada día a las 3.
Y el otro dice:
¿A las 3? ¿y cómo lo haces?
Pues hago, 1, 2, 3, y me levanto.
Chiste de Vecinos
Estaban dos vecinas y una le dice a otra:
Ay vecina, me da mucha pena que mi gallina haya destrozado su jardín.
No se preocupe, dice la otra, porque mi perro acaba de comerse su gallina.
Menos mal, dice la primera, porque mi coche acaba de matar a su perro.
Chiste de Vendedores
Un hombre entra a la ferretería.
¿Señor tiene clavos?
No, no tengo.
¿Y pintura?
La verdad es que tampoco tengo.
¿Y un serrucho?
Mire señor, para serle franco no tenemos nada.
Bueno, ¿y entonces por qué no cierra?
¡Porque no tengo candados!
Chiste de Vendedores
Un vendedor ambulante gritaba:
¡Bolitas adivinadoras, bolitas adivinadoras, bolitas adivinadoras a 5 dólares!
¿Qué es lo que hacen esas bolitas? Pregunta un señor.
Hacen que usted adivine, responde el vendedor.
Entonces, el señor le compra una de las bolitas adivinadoras y al masticarla le dice:
Pero, esto es pura tierra.
¡Otro que adivina!
Chiste de Vendedores
Un chico vendiendo periódicos gritaba:
¡Extra, extra, 48 personas estafadas en un día!
Un señor que estaba cerca le dice:
Por favor, déjeme uno.
El chico le entrega el periódico al señor y sigue gritando:
¡Extra, extra, 49 personas estafadas en un día!
Chiste de Vendedores
Un hombre llega a una venta de tarjetas de San Valentín y pregunta al tendero:
¿Tiene tarjetas que digan para mi único y verdadero amor?
El tendero responde:
Sí tenemos.
Y el hombre responde:
Deme ocho, por favor.
Chiste de Ancianos
Una anciana le pregunta a un chofer de micro:
¿Cómo se puede llegar más rápido al cementerio?
El chofer le responde:
Póngase debajo de la rueda.
Chiste de Ancianos
En un autobús repleto de viejecitos, en una gira especial a Lourdes para
gente de tercera edad, una viejecita le toca el hombro al chofer y le brinda
un buen puñado de cacahuates (maní) sin cáscara.
El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado.
Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el
gesto y se come los cacahuates.
Cinco minutos mas tarde, la anciana viene con otro puñado.
El chofer ya no puede comer más y le pregunta:
- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de cacahuates, pero
¿usted no cree que, a lo mejor, sus cuarenta amigos y amigas querrían
también unos pocos?
- ¡ No se preocupe joven!, no tenemos dientes para masticarlos y sólo
chupamos el chocolate que los recubre!
Chiste de Ancianos
Se encuentran dos amigos y dice uno:
No sé qué hacer con mi bisabuelo, se come las uñas todo el tiempo.
Al mío le pasa igual, y le quite la maña en un momento.
¿Cómo? ¿Le amarraste las manos?
No, le escondí los dientes.
Chiste de Ancianos
Una viejita estaba caminando por la calle, arrastrando dos grandes bolsas plásticas de basura, una en cada mano.
Una de las bolsas tenia un hueco y de vez en cuando un billete de 20 pesos salía de la bolsa y caía en la vereda.
Viendo esto, un policía la para y le dice:
- Señora, hay billetes de 20 pesos saliéndose de esa bolsa.
- Caramba dice la viejita, "Tengo que volverme para recoger los billetes, gracias por avisarme".
- Un momentito, dice el policía... no tan rápido. ¿De dónde sacó usted todo ese dinero? ¿Se lo ha robado?
- Oh no, dice la viejita, el terreno de atrás de mi casa, da para el estacionamiento del estadio de fútbol, y cada vez que hay un partido y los hinchas quieren orinar, antes de entrar o salir del estadio, ellos se paran enfrente de los arbustos que dan para mi casa, y orinan en mis flores que acabo de sembrar
Entonces, yo me paro detrás de los arbustos con unas tijeras bien grandes, y cada vez que alguien se pone en los arbustos para orinar, yo le digo:
¡Deme 20 pesos o se lo corto!
Dice el policía,
-¡"oiga no está mala la idea" Buena suerte!
Y dígame, ¿ qué hay en la otra bolsa?
- Bueno, dice la viejita, ¡¡No todos pagan!!