Últimos chistes de Tacaños

El dueño de casa interroga a su mayordomo:
¿Gervasio, le gustan los cigarrillos cubanos?
El mayordomo suspira y le dice:
Honestamente, son mi debilidad, señor.
A esto el señor de la casa le responde enfadado:
¡Bueno, entonces los tendré que guardar en la caja fuerte!
El señor de la tienda de la esquina es tan tacaño que ni siquiera presta atención.
Era una familia en la que el papá era muy tacaño y ya su televisión era muy vieja, y le piden al papá que les compre una televisión nueva y dice el papá:
¿Para qué quieren una nueva, si ésta se ve bien?
No papá, ya se desajusta, se oscurece, se le ven rayas.
Bueno, vamos a la tienda y si me convencen se las compro.
Llegan a la tienda y empiezan a ver las televisiones.
Mira papá, esta televisión es a colores y más grande que la que tenemos. En eso se acerca un vendedor y les pregunta:
¿Los puedo servir en algo?
Y contesta la familia:
Queremos comprar un televisor.
Esta televisión es a control remoto, y pregunta el papá:
¿Y eso qué es?
Mire señor, ve éste aparatito, sin que usted se tenga que levantar puede subir el volumen, puede cambiar los canales y prende la televisión y empieza a cambiar los canales y el papá se queda impresionado, pero como no quería gastar en una televisión dice:
No señor, no compro esta televisión porque es para flojos.
Y le pregunta el vendedor y su familia:
¿Cómo para flojos?
Sí señor, yo no soy tan flojo como para no decirle a mi familia:
Hija cámbiale al 7, vieja pásale al 13 y como yo no quiero que mi familia sea floja, no la compro.
Un dueño de una parcela tenía de empleado a un hombre para que le ayudara en sus cosas. El problema del dueño de la parcela es que era tacaño. Como era tacaño se le ocurrió darle al trabajador las tres comidas del día en la mañana, de una vez. Cuando el trabajador en la mañana tomó su desayuno, llegó el patrón y le dijo que le daría el almuerzo. Cuando terminó de tomárselo, llegó nuevamente el patrón y le dijo que ahora era la cena. Cuando terminó de tomarla, el hombre se paró de la mesa y se fue. Al ver esto el patrón lo llamó y le dijo:
¡Oye! ¿Para dónde vas?
El hombre le respondió:
A mi casa cama, ya que después de comer la cena yo me acuesto.
Había un tipo tan tacaño, pero tan tacaño, que prefería ponerse a ladrar en la noche que comprar un perro.
¿Cómo se inventó el hilo de alambre?
Dos tacaños estirando de un céntimo.
Este era un hombre tan, tan tacaño, que cuando murió su esposa se casó con la cuñada para ahorrarse la suegra.
-Amigo, ¿Puedes guardarme un secreto?-
-Sí-
-Necesito 5.000 dolares-
-Como si no me hubieses dicho nada-
Esta era una vez un hombre tan tacaño, pero tan tacaño, que no tomaba coca cola por no botar los gases.
Era una vez un señor tan tacaño, exageradamente tacaño que no se paraba en el sol por no dar sombra.
Se encuentran dos compadres y uno dice:
Compadre, ¿Cómo está Vivianita?
Pues media enfermita compadre.
Pues llévela al médico.
Y el otro contesta:
No compadre, sale muy caro y luego las medicinas pues mejor que se alivie solita.
Y el otro preocupado por su comadre le dice:
Yo le doy dinero y llévesela compadre.
Pocos días después se encuentran y de nuevo el compadre pregunta sobre la salud de su comadre, a lo que su compadre contesta:
Fíjate compadre que se acaba de morir su comadre.
Afligido le da el pésame y le sugiere poner una esquela en el periódico.
Y su compadre contesta:
No en absoluto, eso sale muy caro.
No sea malo yo le pago el anuncio de 6 palabras por lo menos.
Al otro día aparece en el periódico:
Viviana ha muerto vendo golf 96.
El papá a su pequeño hijo:
Oye Laurencio, ¿Así que el compadre Pancho, no te prestó su podadora?
Dijo que no porque tú eres muy "tacaño"
Ah que pelao tan hablador, sin embargo, ni modo hijo, tendremos que sacar la nuestra.
Era un señor tan tonto, tan tonto, tan tonto, que vendió la moto para comprar gasolina.
Una vez un hombre tacaño iba con su esposa en el auto y pasan por un restauran, la esposa del señor huele y dice:
¡Que rico olor!
Entonces, el señor dice:
¿Te gustó? ¿Quieres volver a pasar?