Últimos chistes de Matrimonios

Cariño ¿tengo la nariz grande?
- No, tienes una nariz común.
- ¿Ah, sí?
- Sí, ¡ como un tucán!
Vengo a devolverles este revólver que compró ayer mi señora.
¿Qué pasa?¿No funciona bien?
Sí hombre, sí que funciona. Pero por el momento ya nos hemos reconciliado.
Un padre conversando con su hija
- ¿Cómo van los estudios?
- ¿Podemos hablar de otra cosa?
- Ok, ¿Y tu novio?
- Bueno, los profesores no son muy buenos que digamos
Llega un pintor a su casa con la ropa de trabajo muy sucia, y al llamar a su casa la mujer le abre la puerta se le queda mirando y le dice, en un tono de preocupación:
Ay Pepe, como vienes de blanco.
Y Pepe mirándola le responde:
De blanco solo y de tinto qué.
Un fornido campesino, entradito en los cuarenta (de esos que andan metidos bien dentro el monte) llega a la consulta del médico del pueblo cargando sobre los hombros a otro campesino mucho más joven que él. Lo deposita en la camilla de examen y le dice al galeno:
Vea cómo le cura la herida en la nalga lo más pronto posible. Le he pegado un balazo con la escopeta, como si se tratara de una liebre, que no sufra, por favor, que se trata de mi yerno.
Pero, ¿Por qué le ha disparado a su propio yerno?, dice el médico sorprendido.
Pues, realmente, cuando le pegué el tiro, todavía no era mi yerno.
Llega una mujer y le dice a su marido:
Me he enterrado una espina en el dedo y no sé cómo pasó.
Y el marido le responde:
¿Te rascaste la cabeza?
Pues a mí, mi marido no me habla nada más que cuando quiere que le abra la botella de cerveza, como si sus dientes no fuesen tan buenos como los míos.
Una mujer y su esposo discutían. Ella exclamó:
¡Soy la única mujer que te soporta!
Pues cuando era soltero muchas chicas salían conmigo a pasear.
¡Con razón!, ahora comprendo porque tuviste que cambiar de novia tantas veces.
Iba un carro con dos personas en la avenida, cuando de pronto el carro se voltea y sale una mujer, y un policía que estaba en la zona se acerca y le dice a la mujer:
¿Qué pasó?
Good morning!
¡Hábleme en español mujer!
Bueno, es que yo le dije a mi marido que se volteara y se voltio con carro y todo.
Jaimito tenía varias semanas insistiéndole al papá para que lo llevara al zoológico.
¿Papá cuando me vas a llevar al zoológico?
Pronto hijo, pronto, le respondía con cierta apatía el padre.
A Jaimito no le quedó más remedio que acusarlo con la mamá. Esta se dirigió al padre:
Tienes que llevar a Jaimito al zoológico, recuerda el trabajo que tiene que entregar para fin de año.
Al padre no el queda más remedio que llevarlo. Un mes después la maestra le pregunta a Jaimito en referencia al trabajo del zoológico.
Jaimito no entiendo esta frase en tu trabajo: Entonces mi papá se puso muy contento cuando uno de los animales del zoológico ganó y pagó 30 a 1.
Esta era una vez una esposa que desconfiaba de su marido, y para estar segura de que le era fiel contrató un detective. Una tarde llama el detective y le dice:
Llamo para informarle que su esposo le es infiel.
Pero, ¿Cómo? Necesito más pruebas, dice la mujer.
Al día siguiente le llama de nuevo el detective:
Bueno señora, le tengo una terrible noticia, su esposo me descubrió, pero aparte de eso está en Ohio con otra mujer.
¿Pero cómo? ¿También se enojó conmigo?
Un compadre le dice a otro:
Oiga compadre, a mi se me hace que mi vieja me engaña.
¿Por qué compadre?
Mire, ayer llegué a mi casa tarde y me acosté y en la mañana que me levanto tarde y muy aprisa me visto y que me voy a comprar carne y me dice el carnicero: ¿Oiga por qué viene vestido de lechero?
Viene un señor caminando por la calle con los pies chuecos, todos doblados, caminando con mucha dificultad y se encuentra con un amigo:
Carlitos, ¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo!
¡No me digas!, ando muy mal, mi mujer me dejó, se fue con mi mejor amigo, se llevó los niños y me dejó en la calle. Se llevó todo el dinero de mi negocio, realmente me dejó en la ruina.
La verdad que no lo puedo creer Carlitos, y veo que tuviste problemas físicos.
No, ¿Por qué?
¿Pero Carlitos, por que caminas así?
Ah, los pies, es que yo calzo zapatos tamaño 42.
¿Y?, Carlitos.
Los zapatos son tamaño 37.
¿Y por qué?
Porque la única satisfacción que me queda, es llegar a casa y sacarme los zapatos.
Fue un divorcio amistoso y dividimos la casa en partes iguales.
Mi esposa se quedó con lo de dentro.
Si el 50% de los matrimonios acaba en divorcio, ¿No sería más fácil tirar una moneda para decidir si te casas?