Últimos chistes de Hombres

Un adicto a Internet envía un correo electrónico a todos sus amigos diciendo:
Me he afiliado a una asociación de ayuda a los adictos a Internet y nos encontramos en irc para asistir a los foros desde la medianoche hasta las 4 de la madrugada.
Había una vez un hombre tan, pero tan flaco, que un día metió los dedos en el enchufe, y la electricidad erró la patada.
La casamentera le dice al solterón:
¿Cómo es posible que un hombre tan buen mozo como usted aún no se haya casado?
Pues, la respuesta es bien fácil, cada vez que conozco una mujer que cocina como mi mamá, a quien se parece es a mi papá.
Este presidiario pasa por la celda de otro presidiario y ve que éste está escribiendo una carta. Al otro día pasa el mismo presidiario curioso y le pregunta:
Oye, ¿Qué decía esa carta que estabas escribiendo?
Y el otro presidiario le contesta:
¡No sé, no me ha llegado aún!
Un tipo va a una óptica y le dice al oculista:
Oiga doctor, necesito unos lentes, no veo bien.
El oculista le pregunta:
¿Para ver de lejos o cerca?
El tipo le contesta:
Para ver de lejos, porque no vivo aquí en la capital, vivo muy al sur.
Aparece una mujer a dos metros de la cocina, ¿Quién tiene la culpa?
El hombre por dejar la cadena demasiado larga.
Este es un hombre que va caminando tranquilamente por la calle cuando de repente lo atropella un camión. Se despierta en el hospital y lo primero que ve al abrir los ojos es la cara de la enfermera quien le dice:
Perdone, ¿Sabe quién es y cómo se llama?
El paciente contesta afirmativamente.
Está bien, ¿Puede decirme el nombre y los teléfonos de dos personas que se hagan cargo de usted?
El paciente coge un papel y se los apunta minuciosamente. Una vez entregado, la enfermera le vuelve a interrogar:
¿Se puede saber quiénes son?
La primera es mi mujer dice el paciente
¿Y la segunda?
La segunda no es mi mujer.
Un hombre tuvo que quedarse del trabajo para atender a las cortes por una pequeña citación de tráfico. Se estaba cansando de esperar hora tras hora para que lo llamaran.
Cuando lo llamaron esa tarde, se presentó al juez sólo para que le dijera que había terminado el día y que tendría que volver el próximo.
¿Para qué?, le gritó al juez.
El juez, también cansado después del día que había pasado le gritó:
¡Veinte dólares, desacato al juez.
¡Eso es por qué!
Luego, dándose cuenta de que el hombre sacaba la cartera para mirar el dinero que tenía en ella, le dijo:
No se tiene que preocupar, no tiene que pagar ahora.
El hombre respondió:
Sólo estoy mirando a ver si tengo suficiente dinero para unas cuantas palabras más.
Era un abstemio que fue invitado a una cena para cerrar un importante negocio, y como él no quería perderlo, acepta tomar una copa de vino. El socio le pide que escoja el vino y el camarero le trae la lista. Escoge uno al azar porque no sabe nada de vinos, y cuando le traen la botella para que lo pruebe, comienza a revisarla por todos lados, hasta que le dice al camarero:
Por favor, me la cambia porque no le encuentro la fecha de vencimiento por ningún lado.
Se acerca un joven donde una señorita en una fiesta y le dice:
- ¿Bailamos?
- Claro. ¿Pero quién saca a mi amiga?
- Ahhh, por eso no te preocupes. ¡SEGURIDAAAAD!
Un hombre tenia miedo de coger un avión por aquello de los secuestros aéreos. Mirando unas estadísticas, encontró que la probabilidad de que hubiese una bomba en su vuelo era de 1 entre 1.000, mientras que la probabilidad de que hubiese dos era 1 entre 100.000. Por lo tanto, lo que hizo fue tomar el avión llevando el mismo una bomba.
Dos hombres están pescando en un lago donde un grupo de deportistas está haciendo esquí acuático, y lógicamente les están espantando la pesca. Al cabo de un rato, uno de los pescadores esta harto, y cuando uno de los esquiadores pasa cerca de la barca, le tira a la cabeza una lata de gasolina. El pobre hombre suelta la cuerda y empieza a hundirse inmediatamente. El pescador que le ha tirado la lata se lanza al agua y al cabo de unos minutos sale con el cuerpo, lo meten en la barca y rápidamente empiezan a hacerle el boca a boca. Sin embargo, el ahogado no da señales de vida, y lo único que nota el pescador es que está frio y que el aliento le huele fatal, hasta que el otro pescador le dice:
Oye, ¿Estas seguro de que el tío al que le tiraste la lata llevaba bombonas de oxigeno?
Un hombre va a una óptica y le dice al vendedor:
¿Tiene usted gafas de valla?
¿Para qué quiere gafas de valla?
Nada, es que tengo los ojos saltones.