Últimos chistes de Había una vez...!

Había un sujeto al que le decían "el ferrocarril". De noche era vagón y de día era durmiente.
Era una aceituna tan grande y fantástica, que le clavaron un satélite de comunicaciones y la pusieron en órbita.
Era una señora tan, pero tan delgadísima, que cuando quería usar collar, se ponía a comer chícharos.
Este es un europeo viendo un partido de fútbol en Brasil, en el estadio de Maracaná. El estadio a tope y la muchedumbre enfervorizada viendo un apasionante encuentro. De repente penalty, y todo el público al unisono:
Que lo tire "o rei do efecto", que lo tire " o rei do efecto"...
En eso que el europeo pregunta:
Bueno y, ¿Quién es ese tal "o rei do efecto"?
Salta uno de por allí:
Es un tío que tira los penaltis con un efecto...
Es que cuando los tira él, es gol seguro, que efecto le da al balón.
En esos momentos se acerca un morenito, planta el balón, coge carrerilla, y un zurdazo que sale completamente recto, y el portero lo atrapa sin dificultades.
El europeo contrariado pregunta:
¿Pero no lo lanza con efecto?
Uno le responde:
Espera, espera que la bote el portero.
Era una vez un señor que se acababa de comprar unos zapatos nuevos, pero cuando los compró no se los puso y se fue a casa caminando, durante el camino se tropieza y se destroza la uña de su pie, sangrando aparatosamente y asustado comenta entre si:
¡Imagínense si me hubiera puesto mis zapatos nuevos!
Esto era una vez un grupo de excursionistas que deciden ir en una aventura alrededor del mundo, partiendo de un lugar de origen, hasta llegar a ese mismo lugar. El día de su aventura en darle la vuelta al mundo partieron sin ningún problema, ya casi por culminar su viaje y alcanzar su sitio de origen se percataron que su combustible se les estaba agotando, y decidieron volver antes de que se les acabará.
Había una vez un padre y un hijo esperando el bus en el paradero, tanto el padre como el hijo eran aficionados a la música, se la pasaban cantando y haciendo rimas. De pronto ven que el bus se acerca y el hijo le dice:
Parara papá.
Y el padre le responde:
Parara pipin.
Había una vez una naranjita que estaba cruzando la pista, en eso pasó un camión y, ¡Crush!
Había una vez un pequeño que se sabía las tablas, pero había otro más grande que las rompía.
Había una vez un cine muy famoso en el que trabajaba un acomodador, el cual trataba a los clientes como reyes, los llevaba a sus respectivos lugares y estos siempre quedaban tan contentos que le daban propina. Un día llegó un señor muy avaro el cual no le dio propina al acomodador. Bueno, comenzó la película y el acomodador de cine estaba tan furioso que le dijo al señor avaro:
Oiga, señor, ¡El asesino es el mayordomo!
Había una vez dos huevos en una mesa, uno se cae al piso y se revienta y el otro se totea de la risa.
Esta era una iglesia que quedaba tan lejos, pero tan lejos, que Dios no alcanzaba a llegar.
Había una vez una muchacha tan flaca, pero tan flaca, pero ustedes no se pueden imaginar que tan flaca que cuando se bañaba perseguía las gotas.