Últimos chistes de Era una vez

Este era un hombre que todos los días le pedía a Dios para sacarse el Loto.
Ofreció promesas, misas, hora santa, y toda clase de pedido, con contar que Dios lo ayudara a sacarse la loto.
Un día esta sentado en el patio de su casa en una mecedora y de repente ve esa Luz que viene desde el cielo y el hombre dice:
Ya viene Dios a ayudarme.
Dígame Dios, ¿vino a darme los números del loto?
Dios le contestó:
Mi hijo, te vine a decir que aunque sea, ¡juégalo!
Pregunta el profesor de matemáticas a la clase:
¿Alguien me puede decir lo que es un trapecio?
Y responde un alumno muy convencido:
Un trapecio es un "no paralelogramo".
Y contesta el profesor:
Muy bien, tienes razón, porque una mesa es una "no silla".
Era una vez un hombre tan gordo, pero tan gordo, que no se sentaba a la mesa sino EN la mesa.
Había una vez un atlante que va a una tienda, y pregunta:
¿Cuánto cuesta ese televisor?
200 pesos, ¿es usted atlante?, pregunta el vendedor.
A lo que el atlante dice:
¿Por qué?
Por nada, responde el vendedor.
Va al día siguiente y le vuelve a preguntar:
Señor, señor, ¿cuánto era que costaba ese televisor?
200 pesos.
Nuevamente el vendedor le pregunta:
¿Es usted atlante?
¿Por qué lo dice?
No, por nada.
Al día siguiente vuelve a ir donde el mismo vendedor y pregunta lo mismo. Esta vez el vendedor no estaba con el mejor de su genio por lo que le dice:
Señor, ¿es usted atlante?
¿Por qué?, vuelve a preguntar el atlante.
¡Porque eso no es un televisor, es un microondas!
Era una vez un niño tan feo, pero tan feo, que cuando nació, el doctor le dijo a su mamá: Si no recibe la banana, ¡es niño!
Era una vez un tipo tan tacaño, pero tan tacaño, que se tomó una foto del cuello para abajo para que no le saliera cara.
Había un tipo tan largo, pero tan largo, que se tropieza el lunes y cae el viernes.
Era un hombre tan flaco, tan flaco, que se le posó un mosca en la nariz y se cayó de frente.
Era una vez una fiesta de puntos, de repente tocan a la puerta y abre el punto, este se queda mirando y dice:
No puedes entrar, eres una coma.
Y la coma dice:
No soy una coma soy un punto.
Y el punto le cierra la puerta en la cara. Más tarde vuelven a tocar la puerta, cuando el punto abre la puerta dice:
Otra vez tú, te dije que no puedes entrar porque eres una coma, y esto es una fiesta de puntos.
Y el punto vuelve a cerrar la puerta en la cara. Luego vuelven a tocar la puerta.
Cuando el punto abre la puerta dice:
¡Tú otra vez! ¡Te he dicho dos veces que no puedes entrar!
Y la coma dice:
Déjame entrar que soy un punto, ¿no ves que tengo gel para el cabello?
Había una vez un señor que le dice enojado al mesero:
¡Mesero, ya le he pedido 100 veces un vaso con agua!
Entonces, el mesero dice:
Rápido, tráiganle 100 vasos de agua al señor.
Era una vez una iglesia con el techo tan, pero tan bajo, que en lugar de que el padre dijera podéis sentaros decía cuerpo a tierra.
Era una vez un hombre tan tacaño, tan tacaño, pero tan tacaño, que una vez estaba soñando que estaba comiendo y le tocaba pagar la cuenta, se despertó.
Era una vez un monaguillo y un padre que van en un avión, entonces el padre le pregunta al monaguillo: ¿Hijo a que altura estamos? y este le responde a 3.000 pies padre y el padre dice me trae un vino por favor aeromoza, al rato el padre le vuelve a preguntar al monaguillo: ¿Hijo a que altura estamos? y este le responde a 6.000 pies padre y así sucesivamente va aumentando la altura y el padre sigue pidiendo vino hasta que el padre se embriaga el padre y le pregunta al monaguillo: ¿Hijo hip a que altura estamos hip? a 12.000 pies padre y el monagillo le pregunta: ¿Padre, no va a pedir otro vino? y el Padre le responde: ¿Que queréis que se entere San Pedro?
Un señor pobre que no tenía nada, y se quería matar, se tiró de un avión y quedó vivo, se tiró de un edificio y no se mató, al otro día se encontró una lotería que estaba premiada, y la fue a reclamar y lo mató un triciclo.