Últimos chistes de Amigos

Dos greandes amigos conversando
- Oye, me parece que tu mujer nos engaña.
Dos amigos:
- Oye, ¿qué tienes pensado para las vacaciones de invierno ?
- Pues tengo ganas de ir a Moscú, como el año pasado.
- ¿Ah, pero fuiste a Moscú el año pasado?
- No, también tenía ganas...
Está una señora hablando con su amiga.
Fíjate María, mi hija se fue a estudiar y ya casi completo su bachiller, sólo le faltan dos años.
Pues fíjate Ana, mi hija hace un año se fue a estudiar su master y ya casi lo consigue.
¿Pero, cómo? ¿Tan rápido?
Sí, trajo el mister, y sólo le falta una letra.
Llega Juan y le dice a Carlos:
Carlos, no entiendo cómo ese avión francés es supersónico, si dicen que es con cuerdas.
Una vez dos amigos se encuentran en una plática, de repente uno dice:
Sabes que en Canadá hubo un milagro, pusieron algo caliente en un refrigerador y en la otra mañana, chequearon y todavía estaba muy caliente, ¿Qué crees que fue?
Pues no sé.
Dice su compañero:
Fue un chile jalapeño.
Un amigo le dice a otro:
Oye, yo no sabía que a ti te decían proyecto uno.
Y le responde el otro:
Yo pensé que tú sabías.
Viajan tres tipos en un coche, cuando éste hace un ruido extraño y se para. Uno de ellos apunta:
Por el ruido que ha hecho al estropearse, se debe haber descompensado la dirección.
¿Tendrán ustedes una llave inglesa, para que pueda arreglarlo? Le interrumpe uno de ellos.
No, por el ruido que ha hecho al pararse, debe tener un problema de combustión; debe estar mezclando mal el combustible con el aire.
¿Hay un destornillador para ajustarlo?
El tercer tipo, sentado en el asiento de atrás, interrumpe y propone su solución:
¿Por qué no salimos y volvemos a entrar?
Un amigo llega donde otro y le dice llorando y muy desesperado:
Cómo te parece que murió mi madre.
Y el tipo le dice:
¿Y de qué murió?
Y éste le responde.
De fiebre amarilla.
Que bonito color, responde su amigo, y a qué hora es el entierro.
Y éste responde:
A las cuatro.
Ah, que buena hora.
Se encuentran dos amigo por la calle y le pregunta uno al otro:
Oye, ¿dónde vives?
En Leganes.
¡Que bien tío! ¿entonces verás al monstruo, verdad?
Era un día caluroso en México de esos en que no provoca salir de casa. Estaba Juan con mucho fastidio oyendo algo de música en la radio, cuando de pronto aparece Jaime y le saluda:
¿Qué onda mano?
A lo que Juan responde:
FM mano.
Están dos tipos Juan y Pedro los cuales están apunto de ir al estadio a ver un partido. Juan alista un termo con comida y se van. Cuando llegan al estadio ya está muy lleno, entonces ponen a Juan en sol y a Pedro en sombra, totalmente al lado opuesto. Luego de un rato Pedro tiene hambre y Juan tiene el termo, entonces se pone de pie y grita:
¡Juan y la comida!
Y un señor que está a la par le presta unos binoculares y se pone a buscarlo cuando lo encuentra dice:
Juan y la comida.
Oye Felipe, tienes la boca abierta.
Y dice Felipe:
Ya lo sé, si la he abierto yo.
Resulta ser que era un señor tan dulce, tan dulce que hasta las espinillas las tenía garapiñadas.
Le dice un tío a otro:
¡Que ha muerto Pedro!
¿Y qué tenía?
Un quiosco.